Expertos de la Universidad Nacional estudian el brote de fiebre amarilla en el Tolima
24 de febrero de 2025

Expertos de la Universidad Nacional estudian el brote de fiebre amarilla en el Tolima

Cunday, Villarrica e Icononzo reportan casos del virus con una mortalidad del 40 %, mientras expertos cuestionan los nuevos mecanismos de transmisión.

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Escrito por: Nassly Molina
Periodista
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La fiebre amarilla, una enfermedad que históricamente se asociaba a las selvas tropicales, ha resurgido en Colombia, esta vez con un foco preocupante en el departamento del Tolima. Municipios como Cunday, Villarrica e Icononzo, caracterizados por sus paisajes montañosos y no selváticos, registran brotes recientes, generando inquietud en las autoridades sanitarias y la comunidad médica.

Con una mortalidad del 40 %, la fiebre amarilla presenta síntomas como síndromes febriles agudos e ictericia, coloración amarillenta de la piel debido a la acumulación de bilirrubina en la sangre. Aunque la enfermedad no tiene cura ni tratamiento específico, la vacunación sigue siendo la principal medida de prevención, incluida en el plan de inmunización nacional.

¿Cambio en la transmisión del virus?

En las selvas, los monos actúan como reservorios del virus, y la transmisión se produce a través de la picadura de mosquitos de los géneros Aedes y Haemagogus. Sin embargo, la expansión del virus a zonas urbanas del Tolima plantea interrogantes sobre posibles nuevos mecanismos de contagio.

"No sabemos si el brote en estas áreas montañosas es producto de la transmisión directa por mosquitos o si se debe a la importación del virus desde otras regiones endémicas", señaló el médico infectólogo Jorge Alberto Cortés, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

El experto resalta que, aunque Colombia mantenía un control relativamente efectivo de la fiebre amarilla con un promedio de 10 casos anuales en departamentos como Amazonas, Cesar, Guainía, Guaviare y La Guajira, la situación en Tolima representa un desafío inusual.

"La mezcla de zonas urbanas pobladas y condiciones no selváticas añade complejidad al diagnóstico y a la implementación de medidas de control", añadió.

Vacunación y prevención: un reto en las zonas de riesgo

La vacuna contra la fiebre amarilla se administra una sola vez en la vida, proporcionando una alta eficacia y seguridad. Sin embargo, la cobertura actual en Colombia es del 86 %, lejos del objetivo del 95 % necesario en áreas de riesgo.

"El país debería priorizar la inmunización en territorios vulnerables, especialmente en Tolima, donde la aparición de casos urbanos podría indicar una nueva dinámica de transmisión", aseveró el doctor Cortés.

Además, el experto advierte sobre la dificultad en el diagnóstico diferencial, ya que la fiebre amarilla comparte síntomas con otras enfermedades endémicas como el dengue, la malaria y la rickettsiosis.

"Es fundamental capacitar a los profesionales de la salud, especialmente en los centros de atención primaria, para identificar a tiempo esta patología y evitar que los pacientes mueran sin un diagnóstico adecuado", indicó.

El riesgo de la exportación del virus

La fiebre amarilla no solo es un problema de salud pública local, sino que su resurgimiento en áreas no selváticas incrementa la posibilidad de que la enfermedad se propague a otras regiones.

"Los colonos que trabajan en las selvas y regresan a zonas rurales o urbanas pueden convertirse en vectores humanos de la enfermedad, facilitando su expansión", señaló el infectólogo.

Por su parte, las autoridades de salud del Tolima han reforzado las campañas de vacunación y mantienen estrictos controles epidemiológicos en los municipios afectados. Sin embargo, la comunidad médica insiste en la necesidad de un enfoque integral que combine la inmunización con estrategias de control de vectores y educación a la población.

El brote de fiebre amarilla en Tolima es un recordatorio de que las enfermedades infecciosas, aunque controladas en el pasado, pueden resurgir bajo nuevas condiciones ambientales y sociales. La vigilancia epidemiológica y la acción oportuna serán claves para evitar una crisis de salud pública en el departamento.

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